miércoles, 10 de agosto de 2011

Constrúyeme un refugio entre tus brazos

Aunque sean de arena.

Por hoy, justo este momento en que mi cuerpo se dispone a atravezar los desiertos,
refúgiame de todo, hasta de mí.

Y por la mañana que te lleve el viento y lo desaparezca todo,
contigo, conmigo.

Refúgiame en este instante, en que nada importa,
cuando estamos solos todavía.

Conviértete en isla o en una montaña,
algo que no ahogue pero me contenga.


lunes, 18 de julio de 2011

Intentos

Quiero dormir, dormir mucho,
noches enteras que se vuelvan días y no me dé cuenta.
Que las cuentas del día se acumulen en el buzón y a nadie le importen,
menos a mí.

Quiero que mis pestañas protesten entrelazadas como valla y no dejen pasar la luz,
que mis párpados como la cortina de los tenderos se dejen caer pesados,
Que el polvo de los muebles y las telarañas se acumulen por todos lados.

Respirar inerte, sin prisas, sin miedo, sin mayor deseo de nada.
Que mi mente logre fluir serenamente, fluir nada más.
Y que en cada pausa sea posible hundirme más en mi propia pasividad.

Quiero dormir por días, por semanas, por meses, hasta que vuelva el invierno
y no sea realmente nunca de día para no tener que darle la cara a la luz...

domingo, 17 de julio de 2011

Me duele su sentido común.

Eso lo acabo de leer en un tweet, luego vengo y lo pongo acá. Después recuerdo que este no es mi diario y es un blog para otro cometido, pero qué mieda, el blog es mío y al final si quiero lo borro. Igual no hay mañana y no lo borro.

Esa capacidad de borrarlo todo se vuelve recurso agotable, del volver a empezar una y otra vez, de decir no quiero esto, no quiero aquello, no soporto más y lo boto todo por una ventana para volver a empezar.

Siempre contuve el impulso de aventar mis documentos de identidad por la carretera, pasarles las llantas por encima para sentir que con ello podía volver a borrarme toda, darme reset, no lo he hecho, no lo hice y ahora no sé porqué, debí hacerlo.

Me duele hasta su sentido común, el suyo, yo ni tengo. Por eso me duele el suyo.

Esto de deprirse es tan noventero y a mi los noventas nunca me combinaron.
¿Dónde me escondieron mis documentos de identidad? ¿Dónde dejaron las llaves del carro? ¿Dónde escondieron mi bolso?

Que quiero pasarle a su sentido común por encima...